
Mc.3:20-35 // "Se decía que estaba fuera de sí". Es decir, corría el rumor de que estaba loco, que decía cosas sin sentido y que actuaba de manera descontrolada. Esto no era la opinión generalizada pero sí la que las autoridades religiosas querían extender. Además, en casa, como bien refiriera Él mismo, no hay profeta, y es más sencillo que a uno no se le tome en consideración. Al fin y al cabo, ¿no era éste el hijo del carpintero...? (Mt.13:55-57).
Ésta era la situación en la que se encontraba Jesús en este pasaje de hoy. Y en ese contexto será cuando unos escribas bajados de Jerusalén cometan la mayor de las afrentas: llamar Belzebú al Espíritu Santo. Si el Espíritu de Dios es todo santidad, todo pureza, todo luz, todo divinidad, todo amor, todo misericordia y justicia, la obediencia y el cumplimiento mismo de la Palabra de Dios, Belzebú, es lo opuesto: La oscuridad, el pecado, la abominación desoladora, la oposición a lo santo y lo divino, la inmundicia e impureza. Es lo inverso mismo del espíritu de Dios. Decirle eso a Jesús era como llamarle colaborador del Maligno. Considerarle un enviado de Satanás para extender el reino del mal. Acusarle de trabajar para el padre de la mentira, el príncipe de este mundo. De no ser Hijo del Padre, sino siervo de Lucifer. Por supuesto, lejos de estar libre de pecado, sería un propagador del mismo, afrentando a Dios con sus palabras y obras, y oponiéndose siempre a Su voluntad...Pero cada árbol se conoce por su fruto (Lc.6:43), y a poco que se fuera observador, nadie podría acusar a Jesús de haber realizado una sola obra mala. Además, como bien explicaría Él, sería un absoluto sinsentido trabajar para el maligno haciendo las obras de Dios, pues se provocaría tal división en su reino que no podría subsistir.
Llegados a este punto, avancemos en la historia y no perdamos de vista a la que a mi entender adquiere el protagonismo en la segunda parte del relato:
- "Llegan su madre y sus hermanos..."
María santísima, la esposa del Espíritu Santo. La Inmaculada, la toda pura. La criatura más perfecta de Dios. El "vértice entre Dios y los hombres", en palabras de S.Maximiliano M. Kolbe. ¿Será casual que llegue cuando se está blasfemando contra el Espíritu Santo? No lo creo. María es la persona en la cual el Espíritu ha obrado y obra más libre y plenamente. Decir que su hijo tenía a Belzebú también le afectaba a ella.
Muchos protestantes recurren a este pasaje para quitarle importancia a María. Entienden que Jesús, lejos de alabarla, la iguala a todos aquellos que hacen la voluntad de Dios. Yo les pregunto. ¿Quién hace SIEMPRE la voluntad de Dios? Ella es la voluntad de Dios. Ella es la esclava del Señor, la Madre de Dios. Y si ella es excelsa y santa siendo una criatura, ¡cuanto más su Hijo siendo Dios! Tenía que estar allí, y lo estuvo, como en todos los momentos clave de la vida de nuestro Señor. Eso sí, siempre desde la humildad, como pasando desapercibida, como un espectador más...Es el Espíritu Santo mismo el único que puede llevarnos a ver con los ojos de la fe el papel que tiene nuestra Madre en toda la obra de la Salvación acometida por su Hijo.
Que Dios os bendiga,
Iván.
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