El que cree en el Hijo, tiene vida eterna. (Jn. 3:36)

domingo, 12 de mayo de 2024

¿Qué hacéis ahí plantados?

 

   Hch. 1:1-11;  Mc. 16:15-20 // Dos ángeles les habían avisado a las santas mujeres de que a Aquel a quien buscaban "entre los muertos" no estaba, porque vivía (Lc.24:5). De igual forma, ahora, ante la atenta mirada de unos apóstoles que se reunían en el Monte de los Olivos para ver como Su Señor definitivamente les dejaba, reciben un nuevo mensaje de los enviados de Dios: así como le habéis visto marchar, volverá. Por tanto, si Jesús va a volver..."¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?" (Hch.1:11). Es decir, es momento de moverse, de actuar, de cumplir con aquello que el Señor nos ha pedido. ¡De compartir todo lo recibido!

   Con la ascensión termina lo que podríamos definir como el Ministerio de Jesús Resucitado, de 40 días de duración, en donde sus discípulos pudieron reconocer y aceptar la veracidad de la resurrección de su Señor. Todo lo que dijo era verdad: verdaderamente es el Hijo de Dios. Verdaderamente venció a la muerte. Verdaderamente vino del Padre y vuelve al Padre (Jn.16:28). San Pablo nos resume la actividad del resucitado de la siguiente manera:

   "...resucitó al tercer día según las Escrituras, que se apareció a Cefas y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales vive todavía, aunque algunos han muerto. Luego se apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles, y por último, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareció también a mí. (1Cor.15:4-8).

   Sabemos que, antes que Pedro, sería María Magdalena la primera testigo de la resurrección del Señor. Pero lo importante es que si el Cristo se levantó de la muerte, y siguió actuando en el mundo terrenal, confortando a sus discípulos, dándoles muestras visibles y palpables de la veracidad de los acontecimientos, de su divinidad, de su poder, de que era Dios mismo quien seguía relacionándose directamente con ellos, a partir de ahora no será menos. Él vuelve al Padre, al lugar que había ocupado desde el principio (el Verbo estaba con Dios. Jn.1:1), pero no nos deja huérfanos, ni desamparados de ninguna manera. Así lo ha prometido (Jn.14:18). Y sus discípulos jamás volverían a ser lo que fueron. Sus ojos habían visto, sus oídos habían escuchado, sus manos habían palpado al Verbo divino (1Jn1; 1Cor.2:9). Y además, para los momentos de temor, de incertidumbre, de duda, de desazón...Cuentan con la promesa de que Él volverá. Y ésta es también nuestra esperanza. Tenemos una cita ineludible con Él. Ya sea porque Él nos lleve a Su gloriosa presencia; ya sea porque Él vuelva antes, descendiendo del cielo con voz de mando, de arcángel, y con la trompeta de Dios, cuando llegue el día de la resurrección de los muertos (1Tes.4:16). 

   Mientras tanto, no es momento de quedarse parados sino de entrar en acción: "Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará". (Is.35:3-4) El Evangelio exige acción, exige actuar, la Palabra de Dios ha de moverse, ha de escucharse, se tiene que proclamar a los cuatro vientos. El efecto que ésta pueda hacer en las almas de los hombres ya no será cosa nuestra. Los creyentes hemos de estar muy agradecidos de que en nosotros sí ha obrado el milagro de la conversión. Por ello, todo cristiano está llamado a colaborar, desde el cumplimiento de las obligaciones de la vocación a la cual ha sido llamado por Dios, en la gran Comisión de llevar el mensaje de Jesús al mundo entero. De dar testimonio del Resucitado, de Aquel que murió por nuestros pecados para ofrecernos la salvación de nuestras almas, algo que por nosotros mismos jamás podríamos alcanzar. Todo ello, para que volvamos al Padre, no sin antes, y eso lo viviremos la semana que viene, haber recibido al Espíritu Santo...


Que Dios os bendiga,

Iván.

AMP+





0 comentarios:

Publicar un comentario

Buscar este blog

Con la tecnología de Blogger.