El que cree en el Hijo, tiene vida eterna. (Jn. 3:36)

viernes, 7 de junio de 2019

Cada día

Llevaba a mis hijas al colegio cuando una de ellas, de 6 años, me preguntó: ¿Nosotros cuando seamos viejitos, tenemos que llevar la cruz de Jesús?..

Hemos de comprender que la vida de todo hombre es una vida de cruz. Llevamos la cruz cada día. Cristo murió en ella para que nosotros podamos vivir (y algún día morir) cargando con la cruz. La cuestión no es por tanto en qué momento me tocará llevarla. Mi hija preguntaba si estaba reservada para el final de nuestros días. "Ya la estás llevando" (la contesté yo). La verdadera cuestión es cómo cargo con ella; ¿lo hago dignamente, lo hago, a imitación de Cristo, de manera que dé fruto? Cristo, con su obra redentora "hizo nuevas todas las cosas" y quizás, una de las más grandes, es darle sentido a todo dolor, sufrimiento, padecimiento, carga y contradicción que, cada día, hemos de vivir. 

Llevar la cruz (insisto, cada día) dignamente, va mucho más allá de una mera resignación "martirial". Llevar la cruz dignamente es aceptarla porque Cristo la llevó antes que yo y me enseñó que sólo así, yo, y los de mi alrededor, podremos darle sentido a nuestra vida, y vivir así una vida en abundancia.

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